G. R. No. 40900. September 14, 1934

CRIMINAL LAW; PARRICIDE; PENALTY.—THE PENALTY FOR PARRICIDE IS PELLEE, VS. ANA RELADOR, DEFENDANT AND APPELLANT.

Decisions / Signed Resolutions September 14, 1934 VICKERS, J.:
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VICKERS, J.:


The defendant was tried in the Court of
First Instance of Leyte on an information charging her with the crime
of parricide, committed as follows:

“Que en o hacia el 15 de agosto de 1932, en el
Municipio de Burauen, Provincia de Leyte, Islas Filipinas, y dentro de
la jurisdiccion de este Juzgado, la acusada arriba nombrada voluntaria,
ilegal y criminalmente ataco y agredio a su esposo Mariano Paminiano
con quien estaba legalmente casada, golpeando a dicho Mariano Paminiano
con un instrumento duro y contundente, y con sus dos manos estuvo
apretando fuertemente el cuello del referido Mariano Paminiano, a
consecuencia de cuyos actos el mencionado Mariano Paminiano murio por
estrangulacion en el mismo acto de la agresion.”

The lower court reviewed the evidence and made findings of facts as follows:

“Engracia Pondido, testigo de la acusacion, declaro
que en la manana del dia 15 de agosto de 1932 el difunto Mariano
Paminiano se vino a su casa en el Barrio de Arado, del Municipio de
Burauen, Provincia de Leyte, con el objeto de alquilar su carabao para
usarlo en un trabajo, habiendo quedado dicho difunto alia en su casa
hasta a desayunar con ellos y tornado tuba tambien con los
que habian desayunado, llegando a emborracharse hasta que, al parecer,
molestaba ya a esta testigo, le aconsejo que se retirara a su casa, y
como tenia compasion de aquel difunto, pues estaba muy borracho, lo que
hizo fue acompaiiar al mismo para retirarse a su casa; que en el camino
aquel difunto estaba tan debil que estaba por caerse, aunque tampoco se
tumbo, sino que solamente camihaba tambaleandose, y al Uegar a su casa,
esta testigo entrego entonces a aquel difunto a su esposa, la aqui
acusada Ana Relador, quien le recibio, y ambos, entonces, o sean marido
y mujer, se dirigieron a la cocina de su casa cogiendole del brazo esta
acusada a su esposo y esta testigo despues se marcho a su casa. Maximo
Merencillo declaro que en la manana del dia 15 de agosto de 1932
despues de haber el comido en la casa de Eugenio del Pilar, a donde
habia sido invitado por dicho Del Pilar para la siembra de palay, al
llegar frente de la casa de Mariano Paminiano como a la una de la tarde
de dicho dia, oyo a uno como si estuviese roncando, y lo que entonces
hizo fue acercarse a esta casa, Uegando a la orilla de la yerba que
constituia el borde del camino, y entonces vio que la aqui acusada Ana
Relador estaba estrangulando a su esposo Mariano Paminiano con sus dos
rodillas puestas sobre el pecho de su esposo, y que despues de haber
visto esto, el se retiro a su casa, donde despues de haber descansado
un poco fue a cortar ‘mamban’, un arbusto cuyo fillamento se sirve para
tejer nipa, retirandose despues a su casa despues de haber cortado como
un bulto; y cuando el entonces ya estaba proximo a su casa, su esposa
le salio al encuentro precipitadamente diciendole que Mariano Paminiano
habia muerto y que estaba duro; que no obstante que el vio que la
acusada estaba estrangulando a su esposo, el nada hizo sin embargo, ni
acudid, puesto que nada tenia que ver con ellos y eran marido y mujer y
porque ambos siempre se peleaban, habiendo ya el visto muchas veces a
la acusada estrangular a su esposo cuando se quedaba borracho, pues que
dicho difunto se quedaba debilitado cuando estaba borracho. Marcos
Ilago declaro que en la manana del 15 de agosto de 1932 estando el como
caminero del kilometro 47, recogiendo las basuras que habia en la
carretera, Engracia Pondido (Casiang) y aquel difunto pasaron en esta
carretera habiendole dicho aiin aquel difunto que siguiera su trabajo
porque su capataz estaba en el interior y podia alcanzarle, retirandose
despues como las 12 a su casa para coiner; despues de haber descansado
un poco, volvio de nuevo a este trabajo y en esta vuelta suya cuando el
ya estaba cerca de la casa de Mariano Paminiano oyo ruidos cerca de la
casa y al mirar el por la ventana de esta casa, vio que la acusada Ana
Relador estaba montada sobre el cuerpo de aquel difunto,
estrangulandole a este con sus dos manos y teniendo sus dos rodillas
cabalgando sobre el pecho de su esposo, habiendo visto tambien en
aquella ocasion a Maximo Merencillo que estaba en el mismo lugar donde
estaba el, frente de la casa de Mariano Paminiano, viendo tambien como
el dentro de dicha casa. Marcelo Espada declaro que el dia 15 de agosto
de 1932, despues que supo que habia muerto Mariano Paminiano, el se fuo
a la casa de este y al llegar a esta casa, pregunto a su esposa, la
aqui acusada Ana Relador, por que se habia muerto su esposo, y esta
acusada entonces contesto que se habia caido en la cocitia porque
estaba borracho, habiendole indicado ademas esta acusada en aquella
ocasion el lugar donde se habia caido, y el entonces despues de haber
visto el lugar indicado, replied a la acusada que como era bajo el
lugar donde se habia caido, que la caida no podia causar la muerte
porque donde se cayo era muy bajo. Despues el pidio a la acusada que le
dejara ver la cara del difunto porque la cara de dicho difunto estaba
entonces tapada, pero la acusada se negd diciendo que no habia llegado
aun Aurelio, el hijo del acusado, habiendole negado la acusada su
peticion de querer ver la cara del difunto por dos veces; pero despues
como el queria ver la fisonomia del difunto porque el sospechaba de
aquella muerte, puesto que el lugar donde se habia caido era tan bajo,
lo que hizo fue forzar en descubrir la cara del difunto, llamando el a
un compaiiero suyo entonces que estaba en la casa para que le alumbrara
con la luz, y entonces el vio que estaba amarrado el cuello del occiso
con una tela, y que su mandibula inferior estaba herida y salia sangre
y tenia otras tres heridas mas en el cuello que salian sangre y que le
salia tambien sangre por la boca y por la nariz. Despuos de haber visto
todo esto, el entonces dijo a la acusada que aquel difunto no habia
sufrido una caida porque tenia heridas, y entonces la acusada le
replied diciendo: ‘Vais a pagar, si vais a sospechar que yo fuera la
autora de la muerte porque yo no puedo hacer eso’. Juan Pido, un cabo
de la Constabularia el 16 de agosto de 1932, viniendo entonces del
pueblo de Burauen, al pasar por el Barrio de Tangan, un tal Marcelo
Espada, o sea el testigo anterior, le dio cuenta de esta muerte de
Mariano Paminiano en el Barrio de Arado, y entonces el en un auto rush
se dirigio al Barrio de Arado donde ocurrio el suceso, llegando a este
Barrio como las 10 pasadas de la manana, poco mas o menos, de dicho dia
16 y dirigiendose a casa de la acusada donde estaba el cadaver; y
estando ya alia, el ordeno que se quitase la sabana al cadaver y una
vez descubierto el cadaver de este modo, encontro que dicho cadaver
tenia tapada la boca con una tela blanca y el cuello con una tela
negra; encontro tambien que la boca del occiso estaba hinchada asi como
varios rasgunos en el cuello y una herida en su mandibula inferior y
tambien rasgunos en el lado derecho del cogote, y el cuello estaba
asimismo hinchado; y el al ver entonces todas estas heridas y
contusiones pregunto a la esposa, Ana Relador, sobre su causa y esta
acusada entonces le contesto: ‘No se porque ese ha muerto de dolor de
estomago y que fue atacado de esta enfermedad estando en casa de
“Casiang”, donde estuvo tomando tuba, y que cuando fue
conducido a su casa por dicha Casiang, su marido no tenia aun dichas
heridas’. Y vuelto a ser preguntada por el constabulario donde recibio
entonces las heridas su esposo y por quo se hirio, la acusada contests
que no sabia y que cuando ella pregunto a su marido por lo que sentia,
una de sus manos estaba en el cuello y la otra sobre el pecho y
contesto con grunidos porque ya no podia hablar. Tambien declaro este
testigo que como la familia del difunto trataba de enterrar ya el
cadaver en aquel xnismo dia, 16 de agosto, el entonces advirtio que no
lo enterrasen hasta que fuera reconocido por el doctor, pues que el
como noto que el cadaver tenia senates de violencia, did cuenta del
caso al Juez de Paz de Burauen, escribiendole una carta, y tambien al
doctor de la Divisidn Sanitaria para que viniese a examinar dicho
cadaver. El Dr. Wenceslao Enage, Presidente de la Septima Divisidn
Sanitaria de Leyte, deelaro que cuando el reconocio el cadaver del
difunto Mariano Paminiano, encontro en el cuerpo de este las heridas y
contusiones que constan en su certificado y que en su opinion, dadas
las senates externas que ha encontrado en el cuerpo del cadaver, el
difunto habia muerto de asfixia.

“Las pruebas articuladas
por la defensa convienen, en substancia con la acusacion en indicar que
el difunto Mariano Paminiano, marido de la acusada, fallecio por
estrangulacion, Ana Relador, la aqui acusada, deelaro que su marido, el
occiso Mariano Paminiano, fue conducido a su casa al medio dia del 15
de agosto de 1932, por su vecina llamada Engracia Pondido (Casiang),
estando borracho y sostenido por esta Casiang; que cuando dicho difunto
llegc a la casa de la acusada, fue recibido por esta haciendole
acostar, descubriendo ella despues que aquel difunto tenla algunas
heridas y sangre y cuando noto todo esto, la acusada llamo la atencion
a su conductora, Engracia Pondido, y esta entonces se marcho
precipitadamente de la casa. Aparece asimismo de estas pruebas que la
estrangulacion de que fue objeto el difunto Mariano Paminiano tuvo
lugar mientras este estaba en la casa de dicha Engracia Pondido
(Casiang), segun lo vio el joven Honorio Lumbres mas o menos, del modo
siguiente, a saber:

“Que desde una puerta medio entreabierta
de la tienda, este testigo vio que dicho Mariano Paminiano fue
estrangulado por los testigos de la acusacion Maximo Merencillo y
Marcos Ilago, teniendo este ultimo puesto sus rodillas sobre el cuerpo
de Mariano Paminiano y estando levantada por su parte la testigo
Engracia Pondido frente de Maximo Merencillo y Marcos Ilago portando
consigo un cortaplumas, y que habiendo dicho Honorio Lumbres llamado la
atencion a sus agresores diciendoles que no ejecutaran tales actofl en
seiial de compasion a aquel finado, la testigo de la acusacion Engracia
Pondido (Casiang) replico diciendole a este-testigo: ‘Oye, si tu no
quieres que te incluyan, marchate’, y que en vista de esta advertencia,
dicho Honorio Lumbres se marcho en efecto. Declard ademas dicho Honorio
Lumbres que el oyo a Marcos Ilago decir a Casiang que le diera a aquel
dif unto otro pinchazo, pero que Casiang replico diciendo que no debian
agredirle mas porque ya no podria retirar a su casa.

“En la
consideration y estudio de las pruebas en conjunto de la presente
causa, el Juzgado halla en primer lugar que no aparece demostrado
motiyo alguno suficiente, por que estos testigos de la acusacion fueran
los que hayan de estrangular al difunto, mientras que para la acusada
hay motivos que indican las pruebas, por sus constantes peleas y
maltratos hechos por la acusada a su difunto esposo siempre que este se
encontraba borracho, segiin consta en las rnismas pruebas articuladas
por la defensa. Ademas esta probado que precisamente en el dia 15 de
agosto-de 1932, el dia del suceso, en casa de Engracia Pondido
(Casiang) vivian a la sazon segun demuestran las pruebas, otras
personas que no eran de la familia de dicha Engracia Pondido, y esta
circunstancia hace improbable que se cometierala estrangulacidn que se
indica en las pruebas de la defensa en casa de dicha Engracia Pondido,
mientras que en casa de la acusada, segun las pruebas de la misma
defensa, hasta el mediodia del 15 de agosto de 1932 y hasta que se supo
la muerte del occiso nadie estaba mas que la acusada y un nino suyo, de
unos pocos anos de edad.

“Aquel occiso era de estatura
pequena, enclenque y en un estado debil de salud, pues era flaco,
encorvado, andaba despacio y en muchas ocasiones borracho, y todo esto
son circunstancias que favorecen la probabilidad de una completa
efectividad de la estrangulacion de parte de su esposa, la aqui
acusada, que es de estatura mas grande, fuerte y sana de salud, segun
revelan los records. Esta establecido, ademas por todas las
pruebas que la distancia que tuvo que caminar aquel occiso desde la
casa de Engracia Pondido hasta la casa de la acusada es de unos 100
metros, y segun ha dicho fundadamente el Dr. Enage, en un caso de
estrangulacidn segun la violencia que se ha encontrado en el cuerpo del
occiso, no era posible para aquel occiso caminar ni salvar aquella
distancia, porque teniendo en cuenta las lesiones que presentaba por
dicha estrangulacion, aquel occiso hubiera per dido su juicio y,
consecuentemente, perdido tambien su fuerza fisica. Ademas, es
inverosimil que la herida que tenia aquel difunto en su mandibula se
haya producido por un cortaplumas por Engracia Pondido, segtin la
teoria de la defensa, porque esta herida, segun se ha evidenciado en el
mismo cuerpo del occiso, era de caracter contusa y no incisa, y por su
configuration y por su situation, es creible que ha sido mas bien
efecto de una contusion, o producto de un golpe por magullamiento. El
unico testigo principal presentado por la defensa sobre esta alegada
estrangulacion de aquel occiso en la casa de Engracia Pondido no puede
merecer mucho credito, ni se puede descansar confianza en su veracidad,
entre otros motivos que surgen del con junto de las pruebas, por el
hecho de que en algunos detalles de su testimonio citados por ese
testigo para apoyar su veracidad, se ha demostrado que el mismo testigo
ha falseado la verdad, y que ha inventado simplemente las cosas. Asi
que consideradas todas las circunstancias de la presente causa y el
hecho probado que nadie estaba en casa de aquel difunto en el dia del
suceso mas que la acusada y un hijo suyo pequeno cuando aquel difunto
fue conducido a dicha casa por Engracia Pondido (Casiang), el Juzgado
estima los hechos de la presente causa tales como se exponen en las
pruebas de la acusacion, mas o menos, y de que en efecto aquel occiso
Mariano Paminiano, esposo de la acusada, estando borracho y de
naturaleza enclenque y debil, siendo la acusada de mayor cuerpo que el,
en efecto, al mediodia del 15 de agosto de 1932 en el Barrio de Arado,
Municipio de Burauen, Leyte, fue atacado y estrangulado por la acusada,
falleciendo despues por causa de estos mismos actos de su esposa.

“Consta, sin embargo, que al parecer la acusada no habla creido que los
actos de violencia ejercidos contra su esposo, como en otras ocasiones
anteriores, pudieran producir su muerte, pues consta de las pruebas que
no es esta la primera vez que aquel occiso era objeto de estrangulacion
por su parte, asi que teniendo en cuen£a estos antecedentes y
resolviendo la duda que surge en las pruebas en este respecto en favor
de los intereses de la acusada, el Juzgado concluye que puede decirse
en este caso que la acusada no ha tenido la intencion de producir un
mal de tanta gravedad, como el que se produjo.”

In accordance with the foregoing appreciation of the evidence, the
lower court held the defendant guilty of the crime of parricide, and
finding as mitigating circumstances that the defendant did not intend
to commit so grave a wrong as that committed and that she was
illiterate, sentenced her to suffer fourteen years, eight months, and
one day of reclusion temporal, to indemnify the heirs of the
deceased in the sum of P1,000, without subsidiary imprisonment in case
of insolvency, and to pay the costs.

The defendant appealed therefrom to this court, and her attorney now makes the following assignments of error :-

“I. El Juzgado inferior erro al hallar probados los
hechos alegados en la querella, y al declarar a la acusada apelante
culpable del delito imputado en dicha querella.

“II. El Juzgado inferior erro al condenar a la acusada apelante a sufrir 14 anos, 8 meses y 1 dia de reclusion temporal, con las accesorias de la ley.”

Under the first assignment of error the attorney for the appellant
attacks the finding of the lower court, based on the testimony of Dr.
Wenceslao Enage, that Mariano ‘Paminiano died from asphyxiation caused
by strangulation. We see no merit in this contention, not only because
the finding of the lower court is fully sustained by the evidence, but
also because at the trial it was the theory of the defense as well as
of the prosecution that the deceased was choked to death. The only
question was who strangled him.

It is next contended that it was not satisfactorily proved that
Mariano Paminiano was drunk when he was taken home by Engracia Pondido,
and that it was unnecessary for her to accompany him unless he had been
the victim of an assault in her house. The defendant herself testified
that Mariano Paminiano was drinking tuba in the house of Engracia Pondido. Defendant’s attorney argues, however, that the deceased did not drink enough tuba to cause intoxication, but the evidence shows that the deceased and four other persons drank more than three liters of tuba, and that the deceased drank most of it. One cannot say how much tuba it takes to produce intoxication. That depends on the person drinking it and the alcoholic content of the tuba. The degree of intoxication of the deceased is not very important. He was showing the effects of the tuba
he had drunk, and Engracia Pondido took him home to get rid of him. The
deceased was a habitual drinker. He was sickly and thin and weak, and
no match in strength for the defendant, who had more than once choked
him when he came home intoxicated.

Aside from the testimony of Engracia Pondido and the other persons
present in her house on the occasion in question to the effect that
Mariano Paminiano was intoxicated, but uninjured when he left the house
of Engracia Pondido, it clearly appears from the testimony of Dr. Enage
that the deceased could not have walked from the house of Engracia
Pondido to his house, a distance of 100 meters, after being choked as
he was found to have been by an examination of the corpse. He had been
choked with such force as to flatten his windpipe and to render him
incapable of walking. There is no suggestion that the deceased was
assaulted on the way home from the house of Engracia Pondido. He must,
therefore, have been choked to death in his own house, and by the
defendant, because she was alone in the house, except for a small child.

Marcos Hilago and Maximo Merencillo testified that they saw the
deceased prostrate on the floor, that the defendant was astride his
chest and choking him. The testimony of these two witnesses and the
efforts of the accused to conceal the injuries on the throat of the
deceased and to prevent her nephew, Marcelo Espada, from uncovering the
corpse leave no doubt in our minds as to the guilt of the accused.

The idea of attributing the crime to Maximo Merencillo, Marcos
Hilago, and Engracia Pondido was obviously an after-thought. Although
the defendant and Lorenzo Paminiano and Aurelio Paminiano claim to have
learned from Honorio Lumbre that he saw Maximo Merencillo and Marcos
Hilago strangling the deceased in the house of Engracia Pondido, while
she stood by with a knife in her hand, none of them gave any
information to that effect to the authorities before the investigation
of the death of Mariano Paminiano was begun by corporal Juan Pido of
the Constabulary on August 16, 1932 on the information furnished him by
Marcelo Espada, nor did the defendant or her witnesses incriminate
Maximo Merencillo, Marcos Hilago, and Engracia Pondido prior to the
trial of the case. Lorenzo Paminiano is a brother of the deceased, and
Aurelio Paminiano, who is of age, is a son of the deceased. If they had
received the information which they claim to have received from Honorio
Lumbre, it is incredible that they should have failed to report it to
the authorities or to take any action with respect thereto. It was in
the course of the trial that the accused first contended that Honorio
Lumbre had seen the principal witnesses for the prosecution choking the
deceased in the house of Engracia Pondido.

It further appears that the accused first said the death of the
deceased was caused by a fall after he returned home; next, that he
died of a pain in the stomach.

The penalty for parricide is reclusion perpetua or death.
In view of the mitigating circumstances of illiteracy and the lack of
intention to commit so grave a wrong as that committed and that there
was no aggravating circumstance present, the lower court, relying on
Rule 5 of article 64 of the Revised Penal Code relating1 to the
application of penalties which contain three periods, sentenced the
accused to suffer fourteen years, eight months, and one day of
reclusidn temporal, the penalty next lower to that provided by law. The
rule applicable to the present case, however, is found in article 63,
where it is provided that in all cases in which the law prescribes a
penalty composed of two indivisible penalties, the lesser penalty shall
be applied when the commission of the act is attended by some
mitigating circumstance and there is no aggravating circumstance (U. S.
vs. Guevara, 10 Phil., 37). The appellant therefore must be sentenced to Buffer reclusion perpetua.

With the foregoing modification, the decision appealed from is affirmed, with the costs against the appellant.

Avencena, C. J., Street, Hull, and Diaz, JJ., concur.