CA-G.R. No. 77. September 30, 1946

EL PUEBLO DE FILIPINAS, QUERELLANTE Y APELADO VS. FERNANDO GUEVARRA Y OTROS, ACUSADOS Y APELANTES.

Decisions / Signed Resolutions September 30, 1946


BRIONES, M.:


Tratase de la apelacion interpuesta por Fernando Guevarra y sus tres hijos,
Marcos, Emilio y Ciriaco, dela sentencia del tribunal inferior an que se les
declara reos de robo con homocidio y se les condena a sufrir cada uno la pena de
reclusion temporal; a indemnizar a la parte ofendida mancomunada y
solidariamente en la suma de P2,660, importe de la propiedad robada; a
indemnizar ademas, tambien moncumonada y solidariamente, a los herederos del
occiso Eulogio Laylo on la cantidad de P2,000, sin prision sutsidiaria en caso
de insolvencia en ambas indemizaciones; y a pagar las costas del juicio. Durante
la pendencia de esta apelacion Fernando y Marcos han muerto en la carcel; asi
que solo, queda la causa de Emilio y Ciriaco, y es la que tenemos que decidir
ahora.

Las pruebas de la acusacion tienden a esteblecer los siguientes hechos:
Eulogio Laylo, con su esposa, Rosario Magcawas, y su stres hijos pequeños,
vivian tranquilamente en su casita en el barrio de Masalukot II, tambien Ilamado
Quinte, del municipio de Candelaria, de la que fue provincia de Tayabas, ahora
Queson, despues del cambio de nombre decretado en una ley reciente. En la noche
del 12 de Diciembre, 1943, a eso de las 9,-relata Rocario Magcawas-estando ya
acostados en la cama pero aun despiertos, Euulogio y ella oyeron que alguien
llamaba desde fuera, asi que aquel se levanto para ver por los intersticios de
una ventana quien estaba llamando. En esto tres hombres, cada uno armado de una
pistola, irrumpieron por una puerta y entraron en la casa. Estando ya en la sala
apuntaron con sus pistolas a Eulogio, diciendole “No te muevas”. De miedo
Eulogio alzo ambas manos en señal de sumision, implorando al mismo tiempo por su
vida. Le amrraron ambas manos, y estando ya asi atado uno de los asaltantes fue
a la puerta por el lado Norte, la cual habia sido previamente forzada, y alli en
voz baja dijo a Fernando Guevarra que estaba abajo: Padre, ya esta amarrado”.
Rosario dice que Fernando atisbo entonces for la puerta diciendo: “Matadle ya,
disparad.” Ella oyo entonces a sumarido proferir gritos de dolor, exclamando:
“Ay, Osay, esposa mia, nuestros hijos!,” y cuando volvio la cara pare mirar a su
marido vio que del ojo derecho de este manaba sangre. Inmediatamente despues
ella oyo tres disparos sucesivos dirigidos contra su marido, el cual entonces
bamboleo a traves de una puerta hacia el batalan (caida) donde cayo
muerto, acribillado el cuerpo a balazos.

Continuando su relato, Rosairio dice que despues de haber acabado con su
marido los asaltantes le preguntaron a ella donde tenia guardados su dinero,
ropa y alahajas, y ella contseto señalando un baul que Emilio Guevarra abrio
vaciandolo de su contenido mientras su hermano Marcos llevaba la luz y el otro
acusado, Ciriaco, recogia y envolvia todo lo vaciado por Emilio del baul. Entre
vestidos alhajas y pequeñas sumas de dinero filipino y japones, los asaltantes
se alzaron con una presa avaluada en P2,660. Segun Rosario, antes de marcharse
los asaltantes le advirtieron que no diera parte del caso a las autoridades,
pues de otra manera la secuestrarian y matarian, pues ellos eran guerrilleros.
Las pruebas de cargo tienden, a señalar dos motivos en la perpetracion del
crimen: el robo y la venganza. Se alega que Fernando Guevarra y sus hijos
estaban resentidos de Eulogio Laylo por haber este exigido que Fernando pagase
la cantidad de P300 antes de avenirse a entregarle la credencial de un caballo
que habia sido objeto de cierto contrato de comrpaventa.

Los apelantes, Emilio y Ciriaco Guevarra, niegan haber participado en el
asalto objeto da la querella. La unica persona que declara haberlos identificado
en la noche de autos es Rosario Magcawas, viuda del occiso. La decision, pues,
de esta causa tiene que depender principalmente del valor que se de a su
testimonio. Es perfectamente correcta la asercion del Procurador General: un
solo testimonio, aun sin corroboracion, es a veces suficiente para una
convicion. Sostiene esta doctrina la imponente lista de citas de jurisprudencia
que el Procurador trae en sul alegato. Pero condiciona la doctrina un requisito
importantisimo, a saber: que el testimonio unico pueda resistir al mas severo
analisis, dado el conjunto de las circunstancias que rodean el caso. De otro
modo, una doctrina de no inferior cstegoria-de la, duda razonable-flota y
prevalece para amparar al procesado.

Hay en autos ciertas sombras y penumbras que obscurecen, a nuestro juicio, el
singular testimonio de la viuda. De resultas del crimen, el 13 de Diciembre
fueron arrestados Emilio Guevarra, Ciriaco Guevarra, Marcos Guevarra y Amado
Cosico, los dos primeros apelantes supervivientes en esta causa. El 15 de
Diciembre Cosico fue puesto en libertad. En la tarde de aquel mismo dia 15
Fernando Guevarra (el padre de los Guevarra, ya difunto) fue arrestado. El 17 de
Diciembre los policias de Candelaria, utilizando como guia a Marcos Guevarra,
tambien, ya difunto, aprhendieron a Fernando Isaes, Ismael Isaes y Alejandro
Alves. El 21 de Diciembre, ol jefe de policia de Candelaria, Leonardo Recio,
puso en libertad a los epelantes en esta causa, Emilio y Ciriaco Guevarra, por
falta de pruebas contra ellos.

El 11 de Enero, 1944, el Fiscal Provincial presento una querella, por
homicidio, solamente contra Fernando Guevarra, Marcos Guevarra e Ismael Isaes.
El 24 de Enero el Fiscal enmendo la querella convirtiendo la acusacion en robo
con homocidio, siendo acusados los mismos individuos ultimamente nombrados.
Notese que ni en la querella original ni en la enmendada fueron incluidos como
acasados Emilio y Ciriaco, los apelantes en la presente causa. No fue sino un
mes despues, el 23 de Febrero, cuando el Fiscal formulo otra qurella por robo
con homicidio contra Fernando Guevarra y sus tres hijos los nombrados Marcos,
Emilio y Ciriaco. Es de advertir que en la investigacion preliminar celebrada el
22 de Febrero se sobreseyo la causa contra Ismael Isaes.

Que significaban todas estas vacilaciones y rectificaciones de los agentes
polociacos y aun del mismo ministerio fiscal, en relacion con Emilio y Ciriaco
Guevarra? ¿Por que se tardo en arrestarlos y, sobre todo, se tardo
bastante en querellarlos? Es mas: ¿por que una ves se les habia
puesto inclusive en libertad por falta de pruebas contra ellos? Ello no
podia significar mas que una cosa: que el Estado no tenia pruebas contra ellos;
que no es verdad que la viuda los habia podido identificar en la ocasion de
autos; porque si fuera cierto, como declaro despues en el juicio, que ella los
pudo identificar porque los conocia dw antemano, por lo menos de cara, y sabia
que eran hijos de Fernando, lo mas natural, es que ella hubiese revelado
inmediatamente este hecho a sus allegados y a las autoridades en vez de dejarlos
en suspenso no solo por dias, sino hasta por semanas, al punto de que los
agentes del orden hubieron de arrestar a varios individuos que despues tuvieron
que ser puestos en libertad porque nada tenian que ver con el crimen. Esta viuda
no solo no hizo lo que naturalmente hubiese hecho si fuese verdad que ella pudo
identificar a los apelantes como participes en el asalto, sino que en tres
declaraciones escritas que hizo despues del suceso ninguna mencion hizo de
dichos apelantes o de alguna circunstancia que pudiera inducir a pensar que ella
los habia reconocido e identificado en la ocasion de autos. La primera de dichas
declaraciones fue hecha el 15 de Diciembre, 1943, ante el sargento Eligio Manalo
y jurada ante el alcalde Javier; la segunda fue jurada por ella ante el Fiscal
el 13 de Enero, 1944, es decir, dos dias despues de haberse presentado la
querella original donde, excusado es decirlo, no figuraban los apelantes Emilio
y Ciriaco como acusados; y la tercera fue un affidavit prestado por
ella ante el mismo Fiscal Provincial el 8 de Febrero, 1944. Una muestra tipica
de sus primeras manifestaciones-las que se suponen espontaneas por haberse hecho
3 dias despues del suceso-es lo que ella, la viuda, dijo al citado alcalde
Javier cuando este le pregunto quien o quienes habian matado a su marido; segun
Javier, “ella no pudo asegurarme quien porque era de noche.”

Asi que cuando varias semanas despues-primero en la investigacion preliminar
y despues en el juicio-vemos aus ella señala ya decididamente a Emilio y Ciriaco
Guevarra como participes en el asalto, dando una profusion de detalles, como eso
de que Emilio fue quien vacio el baul de su contenido mientras Marcos sostenia
la luz para alumbrar la escena y Ciriaco envolvia y empacaba el despojo, no
tenemos mas remedio que quedar maravillados ante la inesperada y estupenda
metamorfosis: de nu casi completo silencio, apagon en punto a datos y
noticias, a un comulo abundate de pormenores. La oscilacion del pendulo es
demasiado violenta para que pueada parecernos normal y creible. La asercion de
que las indecisiones, vacilaciones, rectiricaciones e incongruencias de la
prosecucion se debieron a cierta desorientacion causada por una supuesta
confesion extrajudicial de Fernando Guevarra asumiendo exclusivamente la
responsabilidad del crimen juntamente con su hijo Marcos, nos parece harto
forzada y hasta futil para merecer seria consideracion.

Por tanto, no habiendose probado la culpabilidad de los apelantes fuera de
toda duda razonable, se revoca la sentencia y se les absuelve de la querella,
con las costas de oficio.

Asi se ordena.

Moran, Pres., Paras, Feria, Pablo, Perfecto, Hilado, Bengzon, Padilla, y
Tuason, MM.,
estan conformes.

Se revoca la sentencia; se absuelve a los acusados.