G.R. No. L-5073. May 20, 1953
GASPAR ANDUIZA, COMO ADMINISTRADOR DE LOS BIENES DE LOS FINADOS DON CIRPRIANO A. Y ANDUIZA Y DOÑA G. ANDUIZA Y ECHEVARRIETA, DEMANDANTE Y APELANTE, CONTRA DOMICIANO QUIRONA, DEM…
PABLO, M.:
de mayo de 1950, reclamando el pago de la cantidad de P9,757.10 con su
interes legal y costas.
En contestacion, el demandado alega que ha hecho varios pagos y
que solamente queda un saldo deudor de P742.00.
En la vista de la causa, que tuvo lugar en 29 de enero de 1951,
el demandante, representado por su abogado, y el demandado
personalmente y asistido por su abogado, presentaron un escrito titulado
Compromise Agreement del tenor siguiente:
“COME NOW the parties to the above-entitled case and to this
Honorable Court respectfully submit the following Compromise Agreement:“1. That the defendant confesses and admits that he is indebted
to the Intestate Estate of the deceased Cipriano A. y Anduiza in the
amount of P9,827.10;“2. That the plaintiff admits, that of this amount a total of
P9,065 were already paid by the defendant as evidenced by receipts shown
to the plaintiff on this date, issued by Don Miguel Ynchausti, as
Administrator of the property of Don Cipriano A. y Anduiza, on October
19, 1944 for P9,000; and Cipriano A. y Anduiza on February 1, 1939, for
P15 and Andres C. Aguilar attorney for the Testamentary proceeding of
Don Cipriano A. y Anduiza, on December 19, 1948, for P50; leaving
therefor a balance of only P764.10;“3. That the plaintiff accedes to the proposition of the
defendant to pay this amount within six (6) months from the date of the
judgment of this Court, without interests.“WHEREFORE, the parties to the above-entitled case pray that
judgment be entered in this case in accordance with the tenor of
foregoing Compromise Agreement.“Sorsogon, Sorsogon, January 29, 1951.
“(Sgd.) VICENTE L. PERALTA Attorney for Defendant “(Sgd.) ANDRES C. AGUILAR Attorney for the Plaintiff “(Sgd.) DOMICIANO QUIRONA Defendant”
En el mismo dia el Juzgado dicto sentencia de acuerdo con los
terminos y condiciones del convenio, sin costas.
En 6 de febrero de 1951 el demandante, asistido por otro
abogado, presento un escrito titulado Mocion de Reconsideracion,
alegando, entere otras cosas, lo siguiente:
“That although said Attorney Andres C. Aguilar was authorized to
admit the amounts which the defendant might have had paid on account of
his indebtedness to the late D. Cipriano A. Anduiza, as evidenced by
duly signed receipts issued in favor of said defendant, still he should
have taken into consideration the exchange rate or the worth of the
money paid when it appears on any of those receipts that the payment was
made during the Japanese occupation of the Philippines inasmuch as the
money used at that time had its corresponding value dependent upon the
time the payment was effected; but the said counsel of the plaintiff did
not take into consideration when he entered into the aforesaid
agreement that the payment made by the defendant, on October 18, 1944,
for P9,000 on account of his indebtedness to the late D. Cipriano A.
Anduiza cannot be given the par value of a peso in Philippine currency
which is the currency obtained and owed by the defendant to the late Don
Cipriano A. Anduiza, now the estate of the above mentioned deceased;“5. That the plaintiff being then absent when the “Compromise
Agreement” above referred to was executed and submitted to this
Honorable Court for judgment, he was not given the opportunity to make
his objection to the manner the defendant was credited in said agreement
for the amount paid by him on October 18, 1944;“6. That the plaintiff personally has not agreed and does not
agree to the balance of only P764.10 which appears indicated in
paragraph numbered “2” of said agreement, nor did he personally agree
and does he agree in crediting the defendant the sum of P9,000 for his
payment made on October 18, 1944, for P9,000 by the defendant was in
Japanese currency, and the defendant should have been credited, at most,
the sum of P225 which was the equivalent value of P9,000, Japanese
currency, at the time the payment was made;”
En 25 de junio del mismo año el Juez denego dicha mocion de
reconsideracion. El demandante apelo ante este Tribunal y contiende que
(1) su primer abogado, sin autorizacion por escrito, entro en una
transaccion (compromise agreement) y, por falta de tal autorizacion,
dicha transaccion es nula y de ningun valor; y (2) que el saldo no
pagado de la deuda no debe ser P744.10 solamente, sino una cantidad
mayor porque los P9,000, en papel moneda japonesa, pagados durante el
regimen enemigo deben ser reducidos de acuerdo con la Tabla de
Ballantyne.
El compromise agreement, que puede traducirse como
convenio de transaccion, no es en realidad una transaccion sino un
simple convenio de hechos o stipulation of facts. En el primer
parrafo, el demandado confiesa y admite que debe al intestado del finado
Cipriano A. y Anduiza la cantidad de P9,827.10; en el segundo parrafo
el demandante admite que de la cantidad debida, P9,065 han sido ya
pagados por el demandado como estan comprobados (a) por el recibo
expedido por Don Miguel Ynchausti, como administrador de las propiedades
de Cirpriano A. y Anduiza, en 18 de octubre de 1944, por P9,000; (b)
por el recibo expedido por Cipriano A. y Anduiza en febrero 1 de 1939,
por P15; y (c) por el recibo expedido por Andres C. Aguilar, abogado del
intestado de Cipriano A. y Anduiza, en diciembre 18 de 1948 por P50,
dejando un saldo solamente de P764.10.
El demandante no desmiente los pagos relacionados en los
parrafos 1 y 2, porque son ciertos; solo contiende que los P9,000
pagados, en papel moneda japonesa, durante el regimen japones, deben
reducirse a P225 de acuerdo con la escla Ballantyne. “No es impugnable —
dijo este Tribunal en Rodriguez contra Santos, 55 Jur. Fil., 773 — el
convenio de hechos a que se refiere el primer señalamiento de error.
Los abogados de las partes, sin especial autorizacion de sus
representados, podian legalmente celebrar tal convenio sobre hechos, al
cual se refiere la primera parte del articulo 27 del Codigo de
Procedimiento Civil y al cual no es aplicable la segunda y ultima parte
de dicho articulo proque en dicho convenio no se trata de transigir el
litigio ni recibir nada a cuenta de las reclamaciones de sus clientes.”
Si se hubiese celebrado la vista sin la estipulacion de hecho,
el demandado hubiera probado con los recibos que tenia los pagos
relacionados en el parrafo 2, y el demandante no hubiera podido
negarlos; los hubiera admitido como hechos consumado, sin perjuicio,
desde luego, de discutir el valor de los P9,000 pagados durante el
regimen japones. Con dicho convenio de hechos, impropiamente llamado
compromise agreement, en nada ha transigido el abogado en perjuicio y
meonscabo de los intereses de su cliente; solamente admitio hechos
realmente ocurridos.
El tercer parrafo es el que, tal vez, pueda considerarse como
transaccion y confesion de sentencia, pues dice que el demandante accede
a la proposicion del demandado de pagar el saldo dentro de seis meses a
contar de la fecha de la decision del juzgado, sin intereses. Algunas
decisiones americanas consideran que la transaccion de asuntos y la
confesion de sentencias estan en igual situacion. El abogado, sin
autorizacion por escrito, no puede transigir el asunto de su cliente;
luego tampoco puede el abogado, sin autorizacion especial, permitir que
se dicte sentencia contra su cliente, y cuando el abogado consiente que
se dicte sentencia contra su cliente sin autorizacion especial se deja
sin efecto la sentencia y se repone la causa. (6 C. J., pags. 643,
646-648; 76 Am. Dec., pag. 259, nota; Holker vs. Parker [1813], 7
Cranch, 436). En el caso presente, no trae ningun beneficio la
revocacion de la sentencia, la reposicion de la causa y consiguiente
devolucion del expediente al juzgado de origen, seria perder inutilmente
el tiempo. Ya que, segun el convenio de hechos indebidamente titulado
compromise agreement, se admite, como hecho cierto, el pago de P9,000 en
18 de octubre de 1944 hecho a Don Miguel Ynchausti como administrador
de Cipriano A. y Anduiza, estudiemos el efecto de dicho pago.
El apelante contiende que su primer abogado debiera haber
tenido en cuenta el hecho de que los P9,000, en papel moneda japonesa,
pagados en 18 de octubre de 1944, no tenian valor igual que el peso
filipino despues de la liberacion cuando se reclamo el pago de la deuda;
quiere que se reduzcan los P9,000, en papel moneda japonesa, a P225
moneda filipina legal de acuerdo con la escala de Ballantyne. Esta
pretension es insostenible, porque este Tribunal en varias decisiones ha
declarado ya que los pagos ;hechos durante el regimen japones, sin
protesta ni reserva por parte del acreedor, son validos. (Larraga vs.
Bañez, 47 Off. Gaz., 696; Philippine Trust Company vs. Luis Ma.
Araneta et al., G. R. No. L-2734, prom. March 17, 1949; La Orden de
Padres Benedictinos de Filipinas vs. The Philippine Trust
Company, G. R. No. L-2020, prom. Dec. 29, 1949). Puesto que el
administrador de Don Cipriano A. y Anduiza acepto sin reserva los P9,000
en papel moneda japonesa como pago parcial a cuenta de la deuda total,
igual cantidad quedo pagada; hubiera podido rechazar el pago, alegando
que debia hacerse el pago en moneda filipina legitima; pero no lo hizo,
acepto los P9,000 en papel moneda japonesa, sin protesta, ni reserva; el
pago quedo consumado, el pago es valido; quedaron saldados los P9,000
como parte de la deuda total.
La pretension del apelante subvierte las decisiones de este
Tribunal: si a todos los acreedores que aceptaron pagos durante el
regimen japones se les permitiera invalidar dichos pagos y que se
redujeran todos los pagos hechos segun la escala Ballantyne, no habria
suficientes juzgados para resolver tantas reclamaciones.
Se confirma la sentencia apelada, con costas contra el
apelante.
Paras, C. J., Feria, Bengzon, Montemayor, Jugo, Bautista Angelo y
Labrador, MM., conformes.
Tuason, M., no part.