G.R. No. L-1595. February 07, 1950

EL PEUBLO DE FILIPINAS, QUERELLANTE-APELADO, CONTRA ANTONIO CORASO, ACUSADO-APELANTE.

Decisions / Signed Resolutions February 7, 1950


PABLO, M.:


En la manana del 3 de octubre de 1944, el acusado y varios soldados japoneses
fueron a la casa de Severo Perves en la Isla de Pasig, del barrio Bato, Sta.
Cruz, Davao, ordenando que bajasen los ocupantes llamados Severo Perves, Alipio
Relator, Ciriaco Relator, Salvador Sajitas, Gelacio Pantoja, Jacinto Antiola y
Victorina Antiola, y despues de reunirles en grupo, el acusado con algunos
soldados se marcho dejando guardias para vigilar a los que se habian quedado.
ALgun tiempo despues el acusado y los soldados japoneses volvieron con diez
personas arrestadas, y entre ellas estaban Jose Ganados, Odong Porticos y
Candido Procolios. Despues de juntar este segundo grupo con el primero, el
acusado con algunos soldados se marcho y a su vuelta trajo otras once personas
tambien arrestadas. Reunidos los tres grupos en uno, el acusado comenzo a
preguntar por el paradero de Lapini que erea un miembro de la guerrila,
advirtiendoles que si no decian la verdad, serian atados. Como nadie contesto a
su satisfaccion, los varones, entre los cuales estaban Graciano, Roman, Severo
Salvador y Severo Perves, fueron maniatados por la espalda uno por uno por los
japoneses y el acusado. Solamente las cinco mujeres no fueron atadas como los
varones. Este grupo de varones recibio orden de embarcarse en tres botes para
ser llevado al campo del ejercito japones en Bato. A su arribo al lugar, a eso
de las nueve de la manana, los varones fueron atasos a un poste, como animales
de labor y despues grupo por grupo fueron llevados a los altos de la casa que
estaba cerca del lugar para ser investigados por el acusado y cinco soldados
japoneses. Estos querian saber el paradero de Lapini. Despues de la
investigacion infructuosa, los arrestados fueron atados otra vez el poste; pero
a indicacion de los oficiales japonese que acababan de llegar, fueron desatados
y conducidos a la calle donde les esperaba el acusado y estaba un truck que les
llevo luego al cementerio de Digos. Juntamente con ellos iban diecisiete
soldados japoneses, y en pos, seguian dos trucks con soldados y oficiales
japoneses. Antes de atravesar el puente colgante, se les ordeno que se apeasen
del truck y que se pusiera en fila dabajo de los arboles de avocado; otra vez se
les pregunto por el paradero de Lapini y como no podian dar contestacion
satisfactoria porque no lo sabian, fueron llevados uno por uno al motarral en
donde fueron muertos: el primero fue Alipio Relator, un soldado japones le
maltrato y al caer al suelo le dio dos sablazos en el abdomen; Diano, Roman y
Salvador Satijas fueron llevados cerca de un hoyo y, arrodillados, fueron
decapitados, y Severo Perves, que habia de ser el quinto, aprovechandose de un
descuido del soldado que le guiaba, se escapo, y gracias a la espesura del
matorral y porque eran ya a las siete de la noche no consiguieron cogerle ni
matarle a tiros. Perves fue el unico testigo que declaro sobre el sablazo y
decapitacion porque no habia ninguno otro disponible, y aseguro que fue el unico
que sobrevivio porque ya no volvio a ver a sus companeros que fueron llevados al
matorral cerca del cementerio. Victorina Antiola que fue una de los que habian
sido arrestados en la primera casa, confirmo las declaraciones de Severo Perves
en cuanto a los hechos ocurridos desde su arresto hasta que fueron colocados en
un truck, pues hasta alli solamente llego ella en compania de otras mujeras. La
ultima vez que Victorina Antiola vio a su esposo Alipio Relator que era uno de
los maniatados, fue cuando juntamente con sus companeros, fue llevado por el
acusado y soldados japoneses en un truck.

A eso de las dos de la madrugada del 18 de marzo de 1945, el acusado y unos
cien soldados japoneses fueron a la casa de Demetrio Jevera en Quiagot,
municipio de Santa Cruz, Davao, para arrestarle por tener conexion con la
guerrilla. A la llegada de los japoneses, Cirilo Jevera, hijo de Demetrio, por
meido se escapo y los japoneses dispararon tiros contra el. Por las heridas
causadas por los proyectiles en la pierna izquierda, nalga izquierda y abdomen,
fallecio dos dias despues. Demetrio y su hijo Evangelista Jevera que no tuvieron
tiempo de fugarse fueron cogidos y maniatados porque no querian revelar el
paradero de los guerrilleros que en la noche anterior estuvieron en su casa. Por
tantos maltratos Demetrio termino por decir que los guerrilleros habian bailado
en la casa de Florentino Riosora. Inmediatamente Demetrio fue llevado por el
acusado y soldados japoneses a la casa de Florentino en donde hallaron a
Faustino Roxas y Marcos Padilla. Estos tres fueron maltratados porque no querian
dar informe sobre el paradero de aquellos que habian estado en la casa. Despues
de la investigacion, Florentino, Marcos y Faustino fueron llevados al cuartel, y
algun tiempo despues Florentino y Marcos obtuvieron libertad, pero a Faustino
Roxas ya no se le vio nunca.

El Tribunal del Pueblo condeno al acusado a 15 anos de reclusion temporal con
las accesorias, pagar una multa de P2,000 y las costas. El acusado apelo.

Los hechos relatados revelan que el acusado ayudo a los soldados japoneses en
la captura de personas que estaban relaciondas con las guerrillas; ayudo en
maniatar y maltratar a aquellas por no revelar el paradero de los guerrilleros,
y aunque no hay pruebas de que el haya matado a alguna de tantas victimas, su
ayuda, sin embargo, dio lugar a que un filipino hubiese sido muerto a sable;
tres, decapitados; y Cirilo Jevera, fusilado como una gallina porque habia huido
por miedo. Todo con infraccion del articulo 114 del Codigo Penal Revisado.

En defensa en cuanto al arresto de veintisiete personas en la Isla de Pasig,
el acusado alega que el no ayuda a los soldados japoneses en arrestar, ni en
atar las manos de ellas porque el habia sido arrestado tambien por los japoneses
en la casa de Elena Tolomoro. En cuanto a los arrestados en Quiagot, el declaro
que no habia tomado ninguna participacion en el arresto ni en el maltrato de las
personas ofendidas porque el habia sido tambien arrestado juntamente con su
esposa e hiko.

Hemos revisado las pruebas y no hemos encontrado ningun dato que nos mueva a
creer que los testigos de la acusacion hayan jurado en falso para perjudicar al
acusado. Tampoco hemos hallado ninguna circunstancia que justifique la
imposicion de la pena en su grado minimo. En nuestra opinion, la reclusion
perpetua es la pena apropiada, teniendo en cuenta la estension del dano causado
por los soldados invasores. La liquidacion en una noche de veintiseis varones de
la isla de Pasig que, segun el mismo acusado, ne llega a un kilometro de largo y
menos de cincuenta metros de ancho, es igual, si no peor aun que la degollacion
de los ninos inocentes.

Dictese sentencia imponiendo al aucsado la pena de reclusion perpetua. Se
confirma la decision apelada en todo lo demas con costas.

Moran, Pres., Ozaeta, Paras, Bengzon, Padilla, Tuason, Montemayor,
Reyes
, y Torres, MM., estan conformes.