G.R. No. L-2320. February 22, 1950

EL PUEBLO DE FILIPINAS, QUERELLANTE Y APELADO, CONTRA GERARDO VILLANUEVA, ACUSADO Y APELANTE.

Decisions / Signed Resolutions February 22, 1950


PABLO, M.:


Contra la condena de reclusion perpetua con las accesorias, multa de P10,000
y las costas, impuesta por el Tribunal del Pueblo, el acusado apelo.

En la madrugada del 3 de Diciembre de 1944, el acusado Gerardo Villanueva y
varios soldados japoneses con bayoneta calada cogieron a Catalino Dacoco en su
casa en Inabaan, Rosario, La Union, por ser miembro de la guerilla. Le ataron
las manos por detras, y con el fueron a la casa de Modesto Garcia en el mismo
barrio. Arrestaron a dicho Modesto, a sus hijos Onofre y Marcelina y a su yerno,
Mmero Galiste, por haber suministrado alimentos a las guerrillas; se les ato las
manos por detras, y despues se les maltrato, dandoles bofetadas y puntapies. El
acusado mientras maltrataba a Modesto decia: “Porque has suministrado alimento a
las guerrillas, toda tu familia morira. Ya te dije antes que si hay guerrillas
tienes que darme cuenta.” Por los maltratos, Modesto cayo al suelo inconsciente.
Al recobrar su sentido, le llevaron a las colinas, y media hora despues a los
cuatro restantes. Despues de tres horas de estar detenida en las colinas,
Marcelina fue llevada al barrio Saitan y por la tarde, puesta en libertad. Pero
antes de salir de las conlinas vio a su padre Modesto con sangre y agonizando.
Por los maltratos, Modesto Garcia fallecio en las colinas; aunque no consta
quien le mato. Entre las varias perosnas arrestadas, Marcelina reconocio a Juana
Dacanay, Julio Ducusin, Manuel Balceta, Catalino Dacoco, Islao Jucar y Manuel
Garcia. Catalino Dacoco fue detenido en la carcel por trece dias. Antes de su
fuga, Onofre Garcia vio al acusado maltratar a su padre Modesto y fue la ultima
vez que le vio.

El acusado, en defensa, admite que estaba con los soldados japoneses que
estuvieron arrestado varias peronas en el barrio Inabaan el 3 de Diciembre; que
habia visto que Modesto Garcia fue muerto; que varias personas habian sido
maltratadas, pero alega que no tuvo ninguna participacion y que si estaba con
los japoneses fur por fuerza irresistible; que durante los maltratos el estaba
solamente viendo lo que hacian los japoneses; que si acompano a los soldados
japoneses fue por la amenaza de que si no iba con ellos, toda su familia seria
muerta.

Los testigos de la acusacion declararon respectivamente:

“Catalino Dacoco:

“Q. I mean who tied Garcia—who was the person who tied him?—A. Gerardo.

“Q. Do you know what happened to these persons you metioned? (Julio Ducusin,
Estanislao Jucar, Ricardo Dacanay, Faustino Labugan y Manuel Balcita.)—A. Yes,
sir.

“Q. What happened?—A. They were tied, tied by the back.

“Q. By whom?—A. By the Japanese and Gerardo.”

“Onofre Garcia:

“Q. Do you know who was the person who tied you?—A. Gerardo Villanueva.

“Q. Do you know why you were tied?—A. Yes, sir, because he told me I had been
feeding some guerrilas which is true.

“Q. Who took your father?—A. A Japanese and one Gerardo Villanueva.

“Q. Who tied your father, Modesto Garcia?—A. Gerardo.

“Q. After your father has been tied did you hear statements from the three,
two Filipinos and the Japanese?—A. What I only heard was that: You will all die,
the whole family.

“Q. Who uttered those words, do you remember?—A. It was Gerardo.”

“Marcelina Garcia:

“Q. You said that your father was taken to the hills. Who conducted him to
the hills and who took him to the hills?—A. A Japanese and Gerardo
Villanueva.

“Q. Did Gerardo Villanueva tie your father at once or what is his attitude
towards your father?—A. When my father was downstairs, that was the time when he
tied him.

“Q. When they brought up your father up to the hills, who was holding your
father then?—A. It was a Japanese and Gerardo Villanueva who was holding the arm
of my father.”

Faustino Labugan, Ricardo Dacanay y Tomas Ducusin declararon en el mismo
sentido.

No es verdad, pues, que el acusado no hizo nada en el arresto y maltrato de
varias personas en el barrio de Inabaan. Al contrario, las pruebas claramente
demuestran que el acusado con gusto ayudaba a los soldados japoneses en
maltratar a los que habian proporcionado alimento a las guerrillas, sabiendo
que, como Filipino, debia lealtad a la causa de resistenci que sostenian las
guerrillas.

Estando ajustada a derecho y las pruebas la sentencia apelada, la confirmamos
con costas.

Moran, Pres., Ozaeta, Paras, Bengzon, Padilla, Tuason, Montemayor, Reyes y
Torres, MM
., estan conformes.