G.R. No. L-4840. January 29, 1953

EL PUEBLO DE FILIPINAS, QUERELLANTE Y APELADO, CONTRA FRANCISCO FERRER, ALIAS PARAN, Y OTROS, ACUSADOS Y APELANTES.

Decisions / Signed Resolutions January 29, 1953


PABLO, M.:


Se trata de una apelacion contra una decision del Juzgado de
Primera Instancia de Pangasinan, que condeno a cada uno de los acusados a
reclusion perpetua con las accesorias, a indemnizar mancomunada y
solidariamente a los esposos Lorenzo Peralta y Felisa Flores en la suma
de P16.90 y a Felisa Flores en la cantidad de P2,000 y las costas.

Los hechos probados son los siguientes: En la noche del 15 de
febrero de 1949 Lazaro Peralta, su esposa Felisa Flores y sus hijos
estaban descansando en su casa, situada en el barrio de Nanpalcan,
municipio de Umingan, Pangasinan, cuando de pronto Lazaro noto la
llegada de algunos individuos, uno de los cuales ordeno que bajasen los
varones. Al asomarse a la ventana, Lazaro vio hombres armados y,
obedeciendo sus ordenes, bajo y encontro cuatro: tres estaban armados de
rifle y uno de revolver.

Inmediatamente aquellos hombres le ataron las manos por detras y
le condujeron a un lugar situado a unos 150 metros al sur de la casa.
Alli le dejaron, con Hermenegildo Bacalso haciendole guardia, mientras
los tres, Francisco Ferrer, Eugenio Mendejar y Gerardo Castro volvian a
la casa donde encontraron a Felisa dormida aun y a quien despertaron.
Al abrir sus ojos, Felisa vio a Ferrer, Mendejar y Castro, con rifles,
demandando que ella les entregara su dinero. Como ella contestara que
no lo tenia, Ferrer y Castro requisaron la casa mientras Mendejar
registraba el cuerpo de Felisa, encontrando P4.90 en un cinturon de tela
que ella tenia puesto. Mendejar se apodero del contenido del cinturon,
asi como de un anillo, avaluado en P12.00, que saco del dedo de Felisa.
Ferrer, Mendejar y Castro la condujeron luego a un lugal al lado
sudoeste de la casa, y alli Mendejar la echo al suelo y al gritar le
tapo su boca. Mediante amenazas de sus dos compañeros, Mendejar
consiguio tener acceso carnal con ella. Mendejar fur a relevar despues a
Hermenegildo Bacalso, que estaba vigilando a Lazaro, y Bacalso yacio a
su vez con Felisa. El tercero en aprovecharse de la victima fue Ferrer y
el cuarto, Castro. Mientral uno saciaba su sed bestial en al pobre
mujer, los otros la amenazaban con sus rifles. Bacalso, Ferrer y Castro
se dirigieron luego al lugar donde estaba Peralta a quien los cuatro
apelantes condujeron desde alli a un lugar situado a mas de dos
kilometros de la casa, exigiendole que les diese dinero, porque de
negarse a darselo le matarian a el y a todos los miembros de su familia.
Como Lazaro contesto que no podia disponer de ninguna cantidad en
aquel momento, le obligaron prometer que les daria P50 en la noche del
17, a lo que Peralta se conformo.

Obtenida la promesa, los acusados le soltaron, y Lazaro volvio a
su casa en donde encontro llorando a su esposa, dandole cuenta de lo
que le habian hecho los cuatro acusados. Al amanecer del siguiente dia,
Lazaro y su familia abandonaron la casa y se trasladaron a la poblacion
y al mediodia Lazaro dio cuenta al jefe de policia de Umingan de lo que
les habia sucedido. El jefe le dijo que iria con policias a su casa
para coger a los malhechores cuando vuelvan por los P50. En efecto, en
la noche del 17 de febrero, el jefe de policia se dirigio al barrio,
acompañado de nueve policias, a los cuales distribuyo en lugares
estrategicos en la parte norte de la casa para esperar la llegada de los
que habian de cobrar los P50 que Lazaro habia prometido darles.

A eso de las once de la noche dos individuos se acercaron a la
casa de Peralta; uno de ellos llamo a Peralta preguntando por los P50;
en contestacion, Peralta le dijo que tenia el dinero listo y le invito a
que subiese. Ferrer no subio, pero demando la entrega inmediata de los
P50, añadiendo que sus compañeros estaban esperandole. Uno de los que
llegaron disparo un tiro para amedrantar indudablemente a Lazaro y para
que entregue pronto los P50. En esto el jefe de policia grito “Halt”, e
inmediatamente los policias dispararon tiros. Entonces algunas
personas que estaban en el lado sur de la casa, despues de disparar
tiros hacia donde estaban los policias, echaron a correr. Ferrer no
consiguio escaparse porque cayo desplomado al suelo herido en el muslo;
investigado en el mismo lugar por el jefe de policia, Ferrer revelo los
nombres de sus compañeros, e inmediatamente el jefe de policia ordeno a
sus policias que procediesen a arrestarlos.

Castro y Bacalso fueron arrestados en sus respectivas casas en
el barrio Pimienta, del municipio de Umingan y a Mendejar le arrestaron
en la suya en el barrio Nanpalcan, del mismo municipio. Castro,
Mendejar y Bacalso admitieron su participacion en el crimen y juraron
sus respectivos affidavits A, B y C ante el Juez de Paz de Umingan; y
Ferrer, despues de ser puesto de lata en el hospital provincial de
Pangasinan, presto su declaracion jurada, Exhibit D, admitiendo tambien
su participacion.

Francisco Ferrer declaro que en la noche del 17 de febrero
estaba buscando su carabao, y fue cuando recibio el tiro en el museo.
Es raro que lo busque a altas horas de la noche, teniendo en cuenta que
en aquel lugar solamente Lazaro y su familia se habian quedado en su
casa, pues todos sus vecinos ya habian evacuado a la poblacion por miedo
a los Huks. Si buscaba su carabao, ¿por que tenia que estar de planton
frente a la ventana de la casa de Lazaro?

Hermenegildo Bacalso dice que estaba en su casa el 15 de
febrero, y a eso de las cuatro de la tarde llego Gerardo Castro, que le
invito a ir a la suya para ver a un hijo que estaba enfermo; que el
herbolario Mariano Lopez le mando buscar hojas de manzanilla y
hierbabuena y el cocimiento de dichas hojas administraron al niño,
velando toda la noche.

Eugenio Mendejar declaro que el 15 de febrero habia sido
atacado de epilepsia, enfermedad de que sufre desde la infancia; que
casi cuatro veces a la semana solia tener accesos de epilepsia; que el
perdio el sentido por la tarde y que solamente la cobro al dia
siguiente, 16 de febrero, y no salio de su casa en todo el dia del 17
porque no habia aun recobrado sus fuerzas.

Los acusados contienden que firmaron sus respectivos affidavits
porque fueron maltratados por los policias; ninguno ha demostrado, sin
embargo, señales de maltrato. Eugenio Mendejar, en apoyo de su
declaracion, demostro rasguños en el lado derecho de su cara; la
enfermera que le reconocio declaro que tales rasguños pudieron haber
sido causados por una caida al suelo. No es imposible que los tuvo al
echar a correr cuando los policias descargaron tiros contra Ferrer que
estaba apurando la entrega de los P50. Mariano Lopez, que fue
presentado como testigo de Bacalso, a quien habia visitado mientras
estaba detenido en la carcel municipal de Umingan, declaro que Bacalso
no le habia hablado de algun maltrato de que habia sido victima por
parte de los policias.

No podian haber sido matratados los acusados porque cuando el
jefe de policia les interrogo, era dia de mercado, la puerta de su
oficina estaba abierta y muchas personas estaban presentes durante la
investigacion. Segun el juez de paz, a Castro, Mendejar y Ferrer, que
saben leer su dialecto local, se les dio oportunidad de leer sus
respectivos affidavits para que se enterasen de su contenido, y ninguno
de ellos reclamo que habia sido maltratado; el juez de paz leyo la
declaracion de Bacalso, porque este no sabe leer, y tampoco dijo que
habia sido maltratado; todos los cuatro acusados dijeron al juez de paz
que el contenido de sus respectivos affidavits era cierto. No es
extraña la confesion de Castro, Mendejar y Bacalso bajo aquellas
circunstancias, pues Ferrer, que habia sido herido e ingresado en el
hospital, habia revelado ya inmediatamente despues de cogido los nombres
de sus tres compañeros en el crimen. No les quedaba otro recurso.

La defensa arguye que las declaraciones de Lazaro y Felisa no
merecen credito porque Lazaro no revelo al jefe de policia la violacion
de que fue victima su esposa y porque, ademas, dijeron a dicho jefe que
no conocian a los malhechores, pero eso no impidio para que mas tarde
pudiesen reconocerlos. Felisa Flores habia dicho, en su declaracion al
jefe de policia, que no conocia a los malhechores, pero que si les viera
podria reconocerlos. Su primera declaracion no fue incompatible con la
que ambos prestaron en la vista de la causa. El Juez no erro al creer
en la declaracion de Felisa, pues, a la luz del quinque que estaba
encendido en la noche del robo, ella vio a los tres acusados cuando le
pidieron dinero, cuando requisaron la casa y su persona, y cuando
Mendejar se apodero de los P4.90 y de su anillo. Cuando uno tras otro
la violaba mientras los demas presenciaban el acto con un rifle
amenazador, habia bastante claridad, porque la luna estaba a la altrura
poco mas o menos de un angulo de 45 grados hacia el Este. Segun el
calendario, en 13 de febrero de aquel año era luna llena. Si no
abrigaban intenciones deshonestas, ¿que necesidad tenian los acusados de
sacarla fuera de la casa y conducirla a un lugar apartado? El robo ya
estaba realizado: habian sacado ya todo cuanto encontraron de alguna
utilidad; habian conducido, pues, a Felisa fuera de su casa para que los
siete hijos dormidos no se enterasen de lo que habian de hacer. Del
hecho de que Lazaro no haya revelado inmediatamente al jefe de policia
la violacion cometida en la persona de su esposa no se puede deducir
necesariamente que no fue violada; su silencio es comprensible: habia
tenido verguenza de divulgar el ultraje, o le habra faltado valor civico
para revelar una ofensa que constituia una verdadera desgracia para el.

El Juez sentenciador no creyo a ninguno de los acusados y les
condeno. No hemos encontrado razon alguna para alterar sus conslusiones
de hecho.

Por lo menos concurre en la comision del delito de robo con
violacion la circunstancia agravante de morada (Sentencias del Tribunal
Supremo de España de 24 de diciembre de 1896; y Estados Unidos contra
Leyba y otros, 8 Jur. Fil., 682), sin ninguna atenuante; la maxima de
la pena dispuesta por el articulo 294, parrafo 2, del Codigo Penal
Revisado debe imponerse a los acusados.

Estando ajustada a derecho y a las pruebas la decision apelada,
queda confirmada con costas.

Paras, Pres., Feria, Bengzon, Padilla, Tuason, Montemayor,
Jugo, Bautista Angelo
y Labrador, MM., conformes.